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30 septiembre 2014

Política 2.0: La pelea por el poder en las redes sociales

Comparto excelente nota sobre política y redes sociales publicada el día 21 de Octubre de 2011 en La Política Online.
Por Federico Sierra La campaña de Barack Obama marcó un antes y después en la política virtual. A través de las redes sociales logro recaudar 500 millones de dólares en microdonaciones y la construcción en el territorio digital dejó de ser un entretenimiento de adolescentes. En la Argentina cientos de políticos buscan replicar el "kit digital" de Obama con resultados decepcionates. Qué falla y que funciona en la Política 2.0 que llegó para quedarse.
Hasta ese momento ningún político profesional había tomado a las redes sociales más que como una herramienta accesoria. Un espacio nuevo para seguir diciendo lo mismo y de la misma manera pero por otros medios. Fue mybarackobama.com la plataforma web de campaña de Barack Obama hacia la presidencia la que marcó la diferencia. El mensaje de campaña apostó a recaudar fondos invocando al “poco de muchos” como alternativa al “mucho de pocos”: poner en acción esas esperanzas latentes en una clase media asfixiada por la crisis y las guerras de la era Bush.


Los resultados cosechados a través de MyBarackObama, - mezcla de caucus virtual y mitín 2.0- fueron contundentes: tres millones de personas donaron un total de 500 millones de dólares. La mayor parte de esas donaciones fue de 100 dólares o menos y la donación promedio online fue de 80 dólares. Además, trece millones de personas dieron su dirección de mail para recibir noticias de MyBO. Durante la campaña se enviaron más de 7 mil mensajes adaptados a diferentes tipos de donantes. En total, los seguidores de Obama abrieron mas de dos millones de perfiles en BSD Tools ( la plataforma que organizó las donaciones) y escribieron más de 400,000 entradas en sus blogs. 



Contradicciones 1.0


A posteriori, los especialistas de marketing señalaron la fuerza del “efecto IKEA” al obtener compromiso y fidelidad a partir de la creencia de los votantes de haber participado en la construcción del candidato. Tal como los muebles de la cadena sueca IKEA, que terminan de ser ensamblados por cada usuario en su propio hogar, la campaña del candidato termina de ser “ensamblada” por cada simpatizante desde su propia computadora: reenviando mails, llamando a votar, o donando una pequeña cantidad de dinero para la campaña. Así, el votante quizás siente que “se apropia”, que ha colaborado y que en parte le pertenece ese triunfo. 

Aunque el caso Obama haya marcado un rumbo para analistas, asesores, especialistas y consultores, que creyeron ver allí “lo que vendrá”, ese horizonte fue varias veces malinterpretado. Ante la cantidad de políticos argentinos buscando obtener “el kit Obama” como clave de un triunfo en las urnas, el analista en comunicación política Mario Riorda advierte que “es muy interesante imitar a Obama siempre y cuando uno sea presidente de Estados Unidos, educado en Harvard, negro y de padres africanos. Si no, mejor no hacerlo. Obama invirtió sólo un 4 por ciento de su presupuesto de campaña 2.0 y comunicación web y el 96 por ciento restante en medios tradicionales. Pero además, gran parte de la inversión no fue tanto para comunicar ideas, sino para recaudar fondos y gastar en medios tradicionales: el fundraising fue el eje”. 
Google se mete en la política

El buscador desarrolló dos nuevas herramientas específicas para campañas políticas en la web. El paquete Google Campaing Tools y el You Choose 2010 campaign toolkit a través de YoutTube. Aunque al inicio la mayoría de estas herramientas estarán disponibles solamente para candidatos de EEUU, es muy probable que pronto se pueda ampliar la iniciativa para otros países. 


Fidelizar y recaudar fueron sus claves, en un país con fuerte tradición en fundraising: algo que muchos de sus émulos locales se pasan por alto.  (Nota de Blog: En Argentina no esta permitido recaudar de la manera que se hace en Estados Unidos para campañas políticas)
Rebeliones 2.0
Alejado de los centros de poder, los presupuestos millonarios y las consultoras de la política Norteamérica, las redes sociales vienen haciendo sentir su influencia creciente en el último bienio en insurrecciones civiles de todo tipo. Un primer antecedente próximo fueron las revueltas Iraníes de mediados de 2009, cuando miles de estudiantes denunciaban fraude en la reelección del presidente Ahmadinejad. El episodio sirvió como globo de ensayo para “romper el cerco informativo” y desplegar las destrezas necesarias para ello: El gobierno tenía en la mira a blogs opositores y a grupos de Facebook, pero se le escapó el control sobre Twitter. Así, sin llegar a ser masivas todavía pero sí eficaces, los opositores al régimen traficaron instrucciones para hackear páginas web oficiales y navegar por la red vía proxys para hacerlo libres de la vigilancia gubernamental y paragubernamental.


El mundo árabe volvió poner el grito en las calles y las manos en los teclados durante la crisis política que dio fin al gobierno de Hosni Muabarak durante los primeros meses de 2011. Fue en Egipto, - un país donde el 60 por ciento de la población tiene menos de 30 años- que el diario Al Shorouk denunció que las compañías de telecomunicación acordaron bloquear todos los canales de comunicación en una reunión secreta, previendo una escalada de las protestas. El gobierno finalmente cedió a la presión y desbloqueó el acceso a Internet. Si bien algunos analistas relativizan el rol de las redes sociales en las revueltas civiles., otros grupos insurrectos de los últimos meses se han servido de ellas con eficacia. Tal fue el caso de los indignados españoles, las revueltas en Londres y, por estos días, los grupos que protestan frente a Wall Street, cuyos mensajes se canalizan bajo la consigna “Occupy Wall Street”.


Ante fenómenos de esta envergadura, - diseminados en los últimos dos años durante distintas crisis políticas-, académicos y observadores que estudian los fenómenos oscilan entre la candidez celebratoria y el descreimiento más cínico. El sociólogo Gerardo Adrogué apuntó recientemente en el diario Página12 contra “el malentendido que sostiene que la política 2.0 ha reinventado la participación política, que ahora sería más libre, horizontal y democrática”. “Es un grave error analítico sostener que este conjunto de novedades dio vida a un nuevo y mejor tipo de participación política”, advirtió Adrogué.



Sin invocar una transformación radical, el secretario general de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Cristóbal Lagos, señaló que “lo que permitió Facebook y Twitter hace que este movimiento sea más dinámico, mas creativo y ya no es más la Federación la que manda y dice lo que sea hace. Cualquier estudiante sube fotos, imágenes, tira ideas, propone o convoca. Vuelve al movimiento más dinámico y abre mucho más a la critica a la Federación, es decir, ampliar la participación”.


Actualmente, mas de 300.000 seguidores en Twitter de Camila Vallejo, Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, retwittean en tiempo directo sus arengas a participar del plesbiscito por un sistema educativo público y gratuito. Desde esa cuenta, influye y acerca material a la prensa intencional, desmiente versiones, baja línea. Pero también desde Twitter, personajes vinculados a la derecha chilena buscan hostigarla, amenzarla o divulgar su teléfono y datos personales: las redes sociales como nueva trinchera o ring de combate de límites difusos.

Argentina: estado de la cuestión
Antes de analizar la cultura política o los niveles de participación ciudadana, la primera barrera estructural para el avance de la política en las redes sociales es la tasa de conectividad. Hasta el 2010, sólo 36 de cada 100 personas tenían acceso a Internet según la Unión Internacional de telecomunicaciones, órgano que depende de Naciones Unidas.


Según el último informe del INDEC, que comprende hasta marzo de este año, existen 4.873.227 hogares en nuestro país, un crecimiento del 14 si se lo compara con marzo de 2010. De ese total, más de tres millones corresponden a hogares porteños y bonaerenses. El sesgo urbano del fenómeno es evidente. A pesar del más de un millón de computadoras de equipos entregados a través del plan Conectar Igualdad, la brecha digital se hace sentir en el interior del país y en los sectores más empobrecidos. El gobierno pretende achicar esa distancia con el plan Argentina conectada que promete instalar 50 mil kilómetros de fibra óptica a lo largo de todo el país, para que empresas privadas puedan prestar servicio al usuario final a un precio mucho mas competitivo, ya que el precio mayorista que ellos pagarán será también menor. “Hay una desigualdad muy grande en todo el país: más lejos de Buenos Aires, más cara sale a conectividad y, peor aún, en muchas provincias no hay casi prestadores de servicio de Internet”, explicó Pablo Tognetti, Presidente de Arsat.


Al sesgo geográfico y al sesgo socioeconómico del fenómeno debe sumársele la cuestión generacional. Santiago Seoane Cabral, de la consultora 3C, explica que “con respecto a la brecha digital, si haces un corte generacional, en el sector entre 18 y 35 años hay usuarios de redes sociales en todas las capas sociales”. Según Seoane Cabral, “el público menor de 35 es multitarget, tiene una cultura de participación online mayor. Incluso hay sectores de jóvenes muy humildes que se conectan desde un ciber con mejores computadoras que la clase media”. Se trata de la división clásica que hacen los especialistas entre “nativos digitales” e “inmigrantes digitales”.


Una dicotomía que también se aplica a los candidatos que contratan los servicios de diferentes consultoras: las destrezas de los políticos más jóvenes que han crecido familiarizados con computadoras y celulares marcan diferencias con los mayores. Muchos de ellos tercerizan el servicio sin involucrarse en él y esto abre la puerta a las “consultoras”: venden soluciones y expectativas sobre algo que puede no tener los efectos que se pretenden.


Seoane Cabral , que además integra el Consejo Profesional de Comunicación y Marketing Político, reconoce que “hay mucha desprolijidad en ese sentido: no está formalizada la actividad de consultora, es una actividad bastante novedosa y el Consejo busca ordenar un poco el trabajo del consultor: sin llegar a matricular, claro, pero estableciendo prácticas más adecuadas y prolijas de trabajo”. 
“Muchas veces un cliente pide estar en Facebook y en Twitter, sin entender bien qué implicancias tiene y si tiene sentido o no. Hay una especie de sentido común actualmente en la dirigencia que indica tener página web y perfiles en redes sociales. Porque si el otro lo tiene lo quieren tener ellos. Entonces el que perdió quiere hacer lo que hizo el que ganó, y el que ganó quiere hacer lo que hizo Obama. No siempre tiene sentido aplicar las mismas herramientas en el electorado argentino. El fundraising es ejemplo de ello: en USA hay una tradición de filantropía y fundraising de campañas y acá no.”, agrega Seoane Cabral.
¿La veda alcanza a las redes sociales?

El director nacional electoral Alejandro di Tulio, afirmó que las redes sociales “son un espacio de libertad que no está alcanzado por las prohibiciones” de la veda electoral. “Igualmente, los partidos y los candidatos no podrían, aún en las redes sociales, difundir un mensaje proselitista durante la vigencia de la veda, porque en este caso -explicó-, la prohibición no se refiere a determinados medios, sino a determinados sujetos”.

Pero señaló que “la transmisión de la opinión individual de un ciudadano en las redes sociales, por más que llegue a muchos, no implica la violación de la veda” y explicó que
“en un medio de comunicación masivo, está la responsabilidad del periodista y del propio medio, en cambio, el Twetter, por ejemplo, no tiene dueño, no hay edición.

“Yo creo personalmente que Twetter y Facebook y otras redes, como el Youtube incluso, son espacios de libertad que deben mantenerse como tal. Las redes sociales son multidireccionales, son propiedad de todos y de nadie. “, concluyó.





En la escena local, el PRO es una de las fuerzas políticas con mayor destreza en el uso de redes sociales. Fueron los primeros en realizar anuncios oficiales vía Twitter, como la candidatura de María Eugenia Vidal para acompañar a Mauricio Macri o la posición del gobierno porteño sobre el matrimonio igualitario. Pero sus perfiles también están llenos de silencios y omisiones sobre temas más difíciles de explicar. Y no son los únicos. En la red, los poderes de emisor y receptor se invierten y quien tiene voz y voto es el usuario y no el candidato. Es por esto que muchos políticos, acostumbrados a los debates medidos hasta la última coma, se encuentran perdidos en esa red y se convierten en una presa fácil de chistes y chicanas, pero también de consultas serias y acusaciones más pesadas que no podrían explicar.


Twitter y Facebook está lleno de candidatos que no responden, que ni consideran a los demás usuarios, con perfiles desactualizados, sin fotos ni videos, o que sólo quieren emitir un discurso en dirección unívoca. Es lo que los especialistas llaman “el uso 1.0 de la política 2.0”. Según el Índice 2.0 que confecciona la consultora CICOA cada año , sólo el 50 por ciento de los diputados nacionales publicó un mail de contacto. Además, el estudio muestra que el 74 por ciento de los diputados no respondió consultas realizadas por mail y que de ese 26 por ciento que sí las respondió, sólo el 16 por ciento despejó efectivamente las dudas planteadas. Otros índices del estudio muestran que con respecto al uso de Facebook, menos de la mitad tiene un perfil público, de los cuales sólo el 38 por ciento tiene datos de contacto.


Ocurre que muchos políticos, gobernantes y candidatos no han migrado aún a las redes sociales pero una parte creciente de sus votantes – y de quienes influyen sobre sus votantes- ya lo ha hecho en los últimos años. Es por eso que Riorda advierte: “Las redes hablan de uno sin necesidad de que uno esté en las redes. ¿Por qué el político debe estar? Porque allí se hablará de él de todos modos y porque así puede llegar a gestionar parcialmente los flujos de opiniones negativas aportando sus argumentos, miradas: defenderse y explicar.”

“Militancia” organizada
En abril de 2010 el jefe de gabinete Aníbal Fernández, - el ministro más techie del gabinete-, se reunió en asamblea con los “Blogueros K”, esa enorme red de militantes y simpatizantes que todos los días generaba miles de posteos en defensa del gobierno nacional. En el punto más alto de su actividad, - los días posteriores a la derrota legislativa del kirchnerismo en junio de 2009- , esa red de blogs llegó a producir casi 2500 posteos semanales. Análisis, críticas, burlas, información, rumores de pasillo, fotos, videos, canciones: una maquinaria simbólica e informativa en acción. Sin jerarquías formales, pero con Ramble Tamble, el blog del consultor Artemio López, como punto visible y de referencia. Algunos de estos bloggers venían de la militancia tradicional, otros de la universidad o espacios más académicos, pero muchísimos eran ciudadanos independientes. El debate acerca de si les cabe el rótulo de “militantes” ha estado presente al interior de esos blog en muchas ocasiones.


Carlos Mas Vélez, presidente de la UCR porteña, afirmó a LPO: “No se si la militancia es más fácil que en los 80 cuando debíamos ir al comité a ensobrar las cartas y salir a tocar timbres. El simple hecho de transmitir un mensaje no asegura la receptividad de la sociedad. Por más que se cambie el modo de instrumentación hay que generar curiosidad, por lo que los desafíos para la creatividad siguen existiendo”.


Más Vélez apunta además otro cambio significativo que provocó la irrupción de Internet y las redes sociales: el acceso a la información. “Los dirigentes de los partidos tradicionales tenemos una formación que le otorga un valor importante ir al comité, el mayor sentido de ir era a buscar información que no era fácil de conseguir. Hoy eso cambió, con el acceso a la información desde la casa. Pero por otro lado, la Política 2.0 no reemplaza el contacto cara a cara con los vecinos”.

El reinado de Twitter


Militantes 2.0, cibermilitantes, activistas, simpatizantes, agitadores, “nodos” o “agentes incluyentes”: los rótulos y sus implicancias varían según provengan de ámbitos partidarios, de las consultoras y sus asesores, o de la academia: nadie parece estar de acuerdo en la categoría que corresponda para describirlos mejor. Se trata sin dudas de personas relativamente influyentes y muy activas en Internet. Las hay de todos los colores políticos, pues no sólo los kirchneristas se han volcado a las redes sociales y confluyen actualmente Twitter, la red con mayor fuerza por estos días.


En crecimiento continuo durante todo 2010 y 2011, en detrimento de otras redes que han caído en desgracia y en desuso como Fotolog o MySpace, Twitter cuenta con más de 100 millones de usuarios activos alrededor del mundo. Más de la mitad de estas personas utilizan Twitter cada día para seguir a quien les interesa: para ellos lo más relevante de Twitter no es enviar tweets, inician sesión para conocer qué está sucediendo en el mundo y formar así su “dieta cognitiva”, según la formula que prefiere usar el filosofo Alejandro Piscitelli. Una dieta que se nutre a diario a periodistas, políticos, conductores de radio y TV, editores y celebridades varias. 


Argentina es el séptimo país del mundo con mayor penetración de Twitter entre usuarios de redes sociales. Si bien Facebook es más masivo, - posee en Argentina casi 16 millones de perfiles- tiene menor capacidad de generar agenda y es más estático, a diferencia de Twitter que alcanza, se nutre e influye sobre los medios tradicionales. Se trata de una red más “pequeña”, pero mucho más politizada y en el minuto a minuto y ya tuvo sus pequeños hitos en Argentina: como el anuncio de la Presidenta sobre el embarazo de su nuera que acaparó de inmediato toda la atención pública-, y las acusaciones cruzadas entre Mauricio Macri y el canciller Héctor Timerman (otro “tuitero” intenso) y la denuncia de la diputada Margarita Stolbizer cuando fue agredida en la ciudad de Azul, que se multiplicó hasta llegar en pocos minutos a los medios online. 


Pero es durante las campañas electorales que la red se acelera y sus picos de participación espasmódica de vuelven frecuentes e intensos. En esos picos de atención se dan los hashtags (hash: numeral, tag: etiqueta) y los Trending Topics (palabras clave más usadas en un momento determinado), que permiten jugar y opinar sobre el mismo, así como rastrear y confluir tuits en la misma etiqueta. 
En http://hashtagbattle.com/ se puede rastrear la cantidad de veces que fue utilizado un hashtag y compararlo con otro en el mismo período de tiempo, como los casos de #yovotoaCFK y #novotoaCFK . Otros hashtags célebres durante 2011 han sido #clarinmiente y #devuelvanalosnietos y, durante la campaña previa a la PASO, #unmilagroparaAltamira , que fue utilizado más de 4600 veces en esos días clamando por el voto al líder de izquierda para superar el umbral que le permitiese en las elecciones generales. 


Recientemente, el ministro Amado Boudou tuvo su encuentro con tuiteros, generándose el hashtag #boudou20 en abril de este año. El encuentro fue filmado y con preguntas en vivo para hacerle a Boudou a través de esa red social. ¿Pero cómo medir la influencia real de un político en Twitter y el impacto en el comportamiento electoral de esa influencia virtual? Esa es aquí la cuestión más indeterminada de todas. Existen muchas herramientas que pretenden medir influencia utilizando diferentes parámetros: 

www.politicosonline.com , http://tweetlevel.edelman.com, www.klout.com son algunos de los que confeccionaron herramientas para medir influencia online. Incluso la Universidad de Belgrano (dentro de su Centro de Opinión Pública) y otras consultoras y universidades también han armador parámetros para sus investigaciones. 
El especialista Mariano Feuer, Docente del seminario Comunicación 2.0 en Universidad de Buenos Aires y director de la consultora Research.ar, advierte : “No hay herramientas que satisfagan de modo específico al mercado argentino de redes sociales. Twitter tiene un componente particular, que es un fuerte uso de la ironía y es difícil medir influencia real. Hay algunas aplicaciones dando vuelta pero no dicen mucho sobre qué se dice: no sólo tratamos de mostrar cantidad de menciones, retuits o influencia , sino positivo o negativo. A Macri lo pueden nombrar siete mil veces pero eso no dice nada. No hay en Argentina alguien que haga una medición real que marque comentarios positivos y negativos para políticos. Por eso el ejemplo más claro es Macri: es uno de los mas nombrados pero hay un casi un 80 por ciento de esas menciones son negativas y eso se vio claro durante el conflicto por la toma de tierras en el Parque Indoamericano. No se puede hacer un calculo conductista limitándose a trabajar con los números. En Argentina los buscadores de tipo cualitativo no están desarrollado porque salen plata y hay que pagarle a programadores especializados durante muchos meses para que los desarrollen. La mayoría en verdad usan las herramienta de Google Analytics o Klout, pero esos dispositivos están basados en formulas abstractas internacionales que sirven de poco para el segmento que interesa: el de políticos en Argentina. Hay poca gente que trabaja con las mediciones y sabe cómo leer esos datos y que hacer con ellos. En el gobierno de la ciudad, sólo Ernesto Skidelsky tiene un sistema bastante efectivo al respecto”. 

Redes sociales y la campaña 2011
Consultores y asesores esperaban que este año se produjera un boom de la política en redes sociales y las iniciativas 2.0. Estas expectativas estuvieron influidas a partir del decreto ley 445/11 que implica la distribución estatal de los espacios audiovisuales en campaña, el cual podría haber reasignado los presupuestos antes invertidos en la compra de espacios audiovisuales a las redes sociales e iniciativas 2.0. Sin embargo, eso no ocurrió: Feuer aclara que “en verdad no se traspasó el presupuesto de compra de horario audiovisual a campañas en redes sociales e iniciativas 2.0. Con la nueva ley, esas estrategias funcionan mucho para las candidaturas municipales porque no tenés esos espacios audiovisuales asignados: ningún intendente o concejal podría pautar en TV de aire. Pero un intendente del conurbano tiene un electorado enorme sobre el que trabajar pero no puede acceder a espacios en la televisión de aire. Ahí si se fortalece la campaña 2.0 y en la web mas “tradicional”.


Con excepción de la elección porteña, donde el PRO desplegó un política de comunicación con un fuerte eje en redes sociales, tal boom no sucedió. La diferencia inalcanzable de Cristina Kirchner en las encuestas enfrío la campaña y los presupuestos.


La mayor parte de los presupuestos de comunicación web fueron orientados a banners directos en portales especializados y publicidad vía Adwords, el método que utiliza Google para hacer publicidad patrocinada. 



18 junio 2014

Twitter y política

La primera campaña presidencial de Obama en el año 2008 marcó el camino y Twitter se convirtió en la herramienta más novedosa. Cuatro años después, disputando su reelección, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama llega al último día de campaña con 20 millones de seguidores.

Las dos campañas de Obama fueron decisivas para difundir entre los políticos los beneficios de un uso inteligente de Twitter. Pero luego han sido las características propias de esta red social las que han consolidado su papel en la política.

¿Por qué es la red social preferida de los políticos?

Impacto. En Twitter están los líderes de opinión. Políticos, gobernantes, candidatos, dirigentes, periodistas, medios de comunicación, referentes sociales y culturales, formadores de opinión, gente activa e influyente. No es ni pretende ser ‘toda la sociedad’, pero sí es un segmento con una enorme relevancia para la política por su gran poder multiplicador.

Noticia. Una participación inteligente en Twitter suele ser una de las vías más directas para salir en las noticias, incluso más que las tradicionales ruedas de prensa. Los medios de prensa “levantan” tweets y funcionan como una comunicación directa, sin intermediarios, entre el político y su electorado.

Contacto. Es una forma rápida de contactar con personas relevantes para el político. Muchas veces las personas relevantes son las personas comunes que piden soluciones.  

Brevedad. No se trata de una columna de opinión, ni de un discurso, ni de unas largas declaraciones. Se trata de un mensaje claro, directo y conciso. 1 tweet = 140 caracteres.

Velocidad. Es una herramienta ideal para difundir o seguir en tiempo real las novedades de un evento que está desarrollándose.

Interacción. Permite intercambiar ideas, dialogar, discutir, defender posiciones, responder. Lo atractivo, lo diferente y lo novedoso de las redes sociales es la interacción.

Síntesis. ¿Qué más quiere un político que lograr sintetizar su pensamiento en frases breves que sirvan para un título periodístico y que sean fácilmente recordadas? Pues Twitter es un lugar de excelencia para afinar al máximo el poder de síntesis.

Receptividad. El público de Twitter recibe con mucha mayor naturalidad los mensajes vinculados a la política, mientras en otras redes sociales los mismos son muchas veces considerados como intrusiones ajenas.

Información. Seguir a un buen menú de periodistas y medios permite tener fuentes informativas creíbles siempre al alcance de la mano. Para estar informado rápidamente basta consultar Twitter y ya no es necesario acudir a muchos medios en diferentes sitios. Solo con su uso te das cuenta del tiempo que te ahorras.

Movilidad. Por su brevedad, por sus características, Twitter es perfecto para usar desde los smart-phones. Lo cual significa que siempre va con nosotros, siempre nos acompaña. Ni nada mas, ni nada menos.

Si estás vinculado al mundo de la política y todavía no le diste relevancia a Twitter, te estás perdiendo lo más dinámico del mundo político de hoy.

Es un hecho, los políticos, candidatos, gobernantes, dirigentes y militantes prefieren o deberían preferir Twitter y su (correcto) uso será una herramienta imprescindible de cara al proceso electoral que nuestro país afrontará en 2015.

Por Francisco Bondone

[Inspirado por una nota de Daniel Eskibel para maquiaveloyfreud.com/ ] 


28 julio 2013

Internet, el nuevo lugar de la política

internet + politica
Como sostiene Manuel Castells, toda política es mediática. Lo dice así: "Lo que no existe en el espacio de comunicación no existe, punto". Tiene razón: los mensajes políticos nos llegan a través de los medios, y -en el otro sentido- si queremos estar en los medios, tenemos que adaptarnos al lenguaje de ellos.

Podemos comunicarnos sin los medios también. Sí, pero individualmente. Para llegar a toda la sociedad (o a la parte a la que le queramos hablar) tenemos que dominar la comunicación mediática, que hoy es, ciertamente, dominar los entornos digitales. Después está la calle, la construcción puramente política, porque -como dijo Malcolm Gladwell- ni Facebook ni Twitter hacen las revoluciones. La política inevitablemente va a estar en Internet de aquí al futuro. Porque la información está en Internet y la información construye poder.

Pero para que eso siga siendo así, hay otra cosa importantísima que tenemos que proteger: a la Internet misma. ¿Qué significa? Informarnos e involucrarnos como ciudadanos para garantizar que la Red siga siendo un espacio libre.

Existen numerosos ejemplos de gobiernos y corporaciones haciendo lobby en los Congresos y los medios de comunicación dominantes para que eso cambie y que poco a poco este espacio tan heterogéneo, plural y lleno de voces quede recortado. Hay gente que quiere que no todas las palabras tengan el mismo peso en Internet, y tenemos que defender eso como defenderíamos que nadie venga a ponernos un edificio en el medio de un parque público. Una forma concreta de defender Internet es sancionar leyes que protejan la neutralidad de la Red. ¿Qué implica? Que ni los proveedores de Internet ni los buscadores limiten o restrinjan la información que queremos ver online, ni nos cobren más por acceder a más datos.

En la Argentina hay cuatro proyectos en el Senado que impedirían restricciones en este tipo de acceso a la Red. Chile y Holanda ya tienen estas leyes, porque activistas por Internet lucharon en favor de aprobarlas, en contra de los lobbies privados. En nuestro país también hay grupos que abogan por ésta y otras causas en favor de las libertades digitales. Pero se necesita más: que más gente conozca sobre ese nuevo espacio público que es Internet, se involucre y lo defienda. Desde la compu, pero también en la calle.

03 noviembre 2012

Realidad de Manual


Estimados lectores, recientemente he incursionado en aprender un poco sobre comunicación política y en uno de los escritos me encontré con éste texto que quise compartir con ustedes. Me llamo poderosamente la atención y cuando terminé de leerlo lo primero que vino a mi mente fue: "cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia, es mas, es de manual" ... De ahí el título de ésta nota.

Espero que al finalizar la lectura de este artículo se sientan motivados a compartir sus opiniones, quizá se genere un rico debate.

Saludos, Francisco.

Comunicación Política


El ejercicio gubernamental es una constante suma variable, en donde no debiera primar un lenguaje de guerra, sino uno emparentado con la negociación, para construir coaliciones (Ornstein y Mann, 2000:225).

Para ello, hacer de la discrepancia con la prensa un asunto político no rentable, porque produce una espiral en la que los medios, a  la búsqueda del titular interesante y en defensa de su atribuido papel de control político, refuerzan la cobertura de la política con distancia, con desconfianza y con displicencia. Esto aumenta la desconfianza de la opinión pública en los políticos y desprestigia la política (Arroyo, 2009).

Por lo cual se sostiene que no es inteligente establecer una política de enfrentamiento con la prensa de manera generalizada porque es muy corriente que el corporativismo de los medios (con una suerte de inmunidad democrática auto otorgada como controladores del poder) actúe para defender al periodista o al medio agraviados. Además, por mucho que se pueda realizar una comunicación más directa, se sigue dependiendo de los medios que son los que deciden qué es noticia y qué no (Arroyo, 2009).

Sin embargo, cabe destacar que, una buena cantidad  de ejemplos está demostrando exactamente lo contrario, pues en la comunicación gubernamental también existe el deseo de generar conflictos. Se pueden generar divisiones o fracturas sociales calculadas, para separar visiones ideológicas enfrentadas y mermar, así, el caudal propio de consenso, con la intención de afirmarlo sólidamente y contraponerlo a un sector con el que se marca una diferencia explícita y disminuir, así, el caudal de consenso del otro.

En este sentido, los gobiernos asumen que, así como el espacio político no es una zona exclusiva de los políticos, el espacio mediático tampoco lo es de los medios (Ruiz, 2010:38).

Aunque no son nuevas, hay prácticas que se han afianzado como estrategias de comunicación gubernamental mediante el despliegue de nuevas formas de comunicación directa que rechazan convenciones de mediación de la prensa. Desarrollan estrategias discursivas en las que parte de los medios son considerados instrumentos ideológicos de los enemigos del pueblo, develan sus intereses de clase y proponen un cambio de las reglas del mercado de medios y las regulaciones pro-mercado del período neoliberal (Kitzberger, 2010).

Sin embargo, esas estrategias gubernamentales también tuvieron un considerable éxito (si se mide a éste en términos de eficacia) durante el propio proceso electoral en muchos de los casos. Funciona como una estrategia que tal vez no haga ganar más votos, pero sí configura un control de daños donde se limita el poder de expansión de la negatividad que un medio opositor podría tener.

Claro está que produce fuertes radicalizaciones de un lado y del otro, pero parte del sistema de medios denunciado pierde credibilidad fuera de su núcleo de adherentes o partidarios. Entre las muchas razones  para el éxito, están la credibilidad y profesionalización del periodismo contrastadas con la debilidad y falta de ética de la práctica periodística (Kitzberger, 2010).